Ahí arriba en el puente,
hay un cruce de frontera normal con migración, gente sellando pasaportes, pero
si bajas por estos escalones notarás que debajo del puente
que estos muchachos están traficando a gente a través de la frontera ilegalmente.
No se nota que ha habido mano dura con la migración aquí, pero así es.
Y Estados Unidos fue quien pagó por ello.
Estos muchachos lo hacen bajo las narices de los agentes de inmigración
a quienes obviamente no les importa demasiado.
Sólo se empieza a sentir
la mano dura cuando uno empieza a viajar hacia el norte, donde hay una red de
infraestructura militar y controles para detener a los migrantes.
Pero estas medidas severas no se idearon para evitar que los centroamericanos entrasen en México,
se creó para evitar que entrasen en Texas.
En el 2014 Estados Unidos mandó
dinero a México para ayudar a militarizar y fortalecer la frontera de la region sur.
Para comprender porqué, tienes que ver este gráfico. La linea roja representa el
número de migrantes mexicanos detenidos al cruzar a Estados Unidos
y la linea verde a los migrantes no mexicanos. Fíjate en el 2014, fue entonces cuando
el número de migrantes no mexicanos sobrepasó al número de migrantes mexicanos
por primera vez. Este número aumento debido a los migrantes
de Honduras, El Salvador y Guatemala. Y las personas que huyen de Centroamérica
no sólo buscan trabajo si no que están huyendo.
Hay una guerra en Centroamérica ahora mismo
realmente no es una guerra, si no muchas micro guerras.
“Violencia increíble.” “Casi un homicidio por hora“.
“Tres de los cinco países del mundo con más homicidios:
Honduras, Guatemala y El Salvador."
“Han dividido la ciudad en facciones de guerra.”
Los residentes de estos pueblos
están amenazados de muerte y la gente está huyendo.
Mientras estuve con la patrulla fronteriza de EE.UU., vi como detenían a un chico de 22 años y
a su hijo en su viaje de tres semanas por México desde Honduras.
Estos refugiados van a México con la esperanza de llegar a EE.UU.
Muchos vienen aquí, a este pueblo llamado Tapachula, justo al norte de la frontera donde buscan
albergues de migrantes para descansar y recibir apoyo en este fase vulnerable
de su viaje, y muchos no quieren que les grabe la cara.
“Llegaban amenazas constantemente y una día dije
basta, me voy. Así que queme mi pequeño rancho
y me fui a las dos de la mañana".
El éxodo de Centroamérica llegó a un
punto crítico en el 2014, cuando EE.UU. vio el enorme incremento
en el número de menores centroamericanos no acompañados que llegaban a la frontera.
“Hay una enorme crisis humanitaria en la frontera ahora mismo.”
“52.000 menores no acompañados han sido detenidos en la frontera e EE.UU. con México
el doble que el año pasado.” “Niños de Honduras que viajan a Guatemala y luego
en México cruzan el Rio Grande y ahora están llegando a Texas”.
En cuanto quedó claro que la migración a la frontera de ese año era diferente que en años pasados
dirgí a FEMA a coordinar su respuesta en la frontera. Obama declaró
una situación humanitaria urgente en la frontera y dos semanas después
habló con el presidente mexicano Peña Nieto.
Peña Nieto salió de la reunión e inmediatamente empezó a implementar una política llamada
"El Programa Frontera Sur”. "A principios de esta semana
México anunció una serie de pasos que van a implementar en su frontera sur
para frenar la oleada de llegadas.”
Para Peña Nieto, el plan tenía dos objetivos principales:
En resumen, se suponía que el plan iba a
mejorar la vida y seguridad de los migrantes y de los que viven la región fronteriza,
la cual incluye el estado más empobrecido de México, Chiapas.
Este plan de protección migratoria para la frontera sur lleva en trámite varios años, pero
se apresuró su implementación como aparente respuesta a la presión americana.
Muchos de los planes a largo plazo diseñados para dar apoyo y protección
legal a los migrantes se desecharon. En vez, la implementación se centro casi
exclusivamente en la seguridad.
“Es más fácil, creo yo, la acción policial porque ya
tienen la infraestructura para hacerlo. Es más difícil crear trabajos
que contratar a más agentes de migración para detener a la gente”.
La solución rápida de México fue la militarización. Empezaron a parar autobuses,
a instalar puestos de control, a tomar medidas severas contra los centroamericanos que
llegaban al país. La representación perfecta son estos
centros enormes con varias agencias que fueron construidas para alojar
a los agentes de inmigración con los militares, los marines y la policía federal.
México fortaleció la región de su frontera sur y para ayudarles
EE.UU. mandó dinero, equipamiento, usando recursos de una colaboración
de seguridad existente que tenía con México desde el 2007.
Esta colaboración fue creada originalmente para combatir el tráfico de drogas y el crimen organizado.
El dinero se usó para inspecciones de equipamiento, equipos caninos
torres de observación, entrenamiento de agentes de inmigración,
redes de comunicación para apoyar comunicaciones, y equipamiento
para recoger data biométrica como huellas dactilares y fotos de los migrantes detenidos.
En resumén, EE.UU. ayudó a militarizar la region de la frontera sur de México.
EE.UU. obtuvo lo que estaba buscando.
“En parte por los fuertes esfuerzos de México
incluyendo en su frontera sur, hemos visto esos números caer
a niveles más llevaderos”.
Las detenciones del lado Mexicano incrementaron y
la gente llegando a Texas y otras partes de la frontera americana se redujeron, pero
temporalmente. El número volvió a subir en el 2016, así que las medidas duras no están
parando a la gente que quiere llegar a EE.UU. pero
hace que su viaje sea mucho más peligroso.
Detrás de mí está el tren que los centroamericanos usan para llegar de aquí
en el sur de México, a la frontera con EE.UU. Si fuera el año 2014 esta zona
estaría llena de migrantes.
Los agentes de inmigración se enfocaron en este tren.
Empezaron a parar los trenes y las compañías de tren contrataron a guardias,
aumentaron la velocidad del tren e instalaron postes y paredes de cemento para
impedir que la gente pudiera subirse a bordo. Y ahora las pandillas son una amenaza constante
a los pocos viajantes que quedan.
Aquí están las principales rutas migratorias
para llegar a EE.UU. Más que nada siguen las rutas de tren. Estas rutas estaban
fortalecidas con albergues de migrantes, clínicas y lo más importante, grandes
grupos de migrantes para prevenir robos
y asaltos. Los migrantes no suelen saber dónde encontrarán su próxima comida o
dónde van a dormir. Dependen de esta red de albergues,
normalmente de las iglesias, según viajan al norte. La mano dura del 2014 se enfocó en
estas rutas, buscando a migrantes en sitios populares como los albergues o las paradas de tren.
Así que los migrantes de camino al norte empezaron a usar rutas sin apoyo y desconocidas
que multiplican los peligros con los que ya se topan durante su viaje.
Expulsar a estos refugiados de sus rutas establecidas para que acaben en las sombras
los ha hecho más vulnerables a los asaltos de pandillas y criminales de la región.
Durante este periodo la patrulla fronteriza americana empezó a divulgar anuncios
sobre los peligros del viaje a través de México.
Ignorando que las políticas americanas contribuyen a estos riesgos.
Todos los directores de albergue con los que hablé han notado un incremento en crímenes contra
migrantes desde que empezó la mano dura. Un estudio de docenas de organizaciones migrantes en
México descubrió que de las 5.284 investigaciones contra crímenes a migrantes,
menos del 1 por ciento han acabado en sentencia.
Y muchos crímenes ni siquiera se
denuncian. Los migrantes no tienen
mucha confianza en el sistema judicial de México.
La mayoría de migrantes ya no tienen apoyo
y navegan por esta región remota donde tanto las pandillas como
la policía dada a la corrupción siempre buscan formas de aprovecharse de las migrantes vulnerables.
Pero quizá la ofensa más grave del estado mexicano sea
lo que no hacen por estas personas que entran en su país. Cuando un agente de inmigración
mexicano detiene a un migrante, ese agente tiene que informarles de
que tienen derecho a pedir asilo o estatus de refugiado si están
huyendo para proteger sus vidas. Cada persona con la que hablé me dijo que eso no pasa.
En el 2016 40.000 niños entraron a México, y estos niños no andan
buscando trabajo ni traen drogas. Están buscando protección.
De los 40.000 que vinieron aquí, sólo 1 por ciento intentó conseguir asilo.
Es un número peligrosamente bajo para un país que dice proteger a las personas que buscan asilo.
Los que vienen amenazados de muerte en su propio
país tienen que rellenar un formulario y dárselo a la agencia encargada
de ofrecer asilo o estatus de refugiado en Mexico. Esto les permite prevenir
que les deporten y si puedan quedar, pero esta agencia encargada
de procesar las aplicaciones solo tiene a 15 personas dedicadas a entrevistar
a los solicitantes de asilo. Y aunque se espera que las aplicaciones sean 12 más que las
que llegaron en el 2013, el presupuesto de la agencia sólo incrementó un 5 por ciento.
El año en el que programa frontera sur fue implementado, México detuvo a unos
119.000 centroamericanos. Y dio estatus de refugiado
a 460 de ellos, ni siquiera a un por ciento. Ese mismo año
México empezó a deportar a muchos más centroamericanos, así que el programa frontera sur
ayudó a México a mejorar en cuanto a detenciones y deportaciones, pero
queda claro que no ayudó a que México fuera un lugar más seguro para refugiados como dijeron.
Dejemos algo claro, México tiene la soberanía y el derecho de
fortalecer sus fronteras y controlar quien entra y quien sale.
Es su derecho como nación soberana.
Y algunos se preguntarán porqué es el problema de México
encargarse de los problemas y obstáculos de
los ciudadanos de otro país. El problema es que México ha firmado todos los
convenios internacionales que prometen encargarse de
los solicitantes de asilo o refugiados y darles protección para que se sientan seguros.
Un informe de Migration Policy Institute descubrió que en el 2014,
EE.UU. deportó a 3 de cada 100
niños no acompañados detenidos en la frontera. Por otro lado, México
ha deportado a 77 de cada 100 niños detenidos. Y aún cuando
miles de niños no acompañados llegaron la frontera de Texas en el 2014, EE.UU.
le pidió a México que se encargara de la delicada y difícil tarea de la revisión
y protección de estos refugiados que huyen por sus vidas. EE.UU. está pagando a México para
que haga su trabajo sucio, sabiendo que esto resultará en una situación
mucho más peligrosa para los refugiados.
La crisis migratorio de EE.UU en el 2014 llevó a que México implementase con prisa el programa
frontera sur, el cual temporalmente logró su meta de frenar la migración
centroamericana a EE.UU. Pero en el proceso hizo exactamente lo contrario
de su meta declarada de ayudar a los migrantes. Les llevo a las sombras
empeorando su vulnerabilidad y en muchos casos deportándolos de vuelta
a los lugares violentos de los que vinieron.
How job surveillance is transforming trucking in America Inside North Korea's bubble in Japan Why the rise of the robots won’t mean the end of work The military coup in Zimbabwe, explained It's time to draw borders on the Arctic Ocean American Things Europeans Find Weird 10 Countries You Didn't Know Existed How beauty brands failed women of color Trump border wall: Cards Against Humanity bought border land to block Trump wall - TomoNews OUTRAGEOUS: LAPD POLICE PUT 3 AMERICAN TRUMP SUPPORTERS IN HANDCUFFS TO PROTECT ILLEGAL ALIENS